domingo, 26 de julio de 2009

SUBFUSIL HALCON

El 23 de mayo de 1941, los señores Carlos Martín, Guido Marcati y Arnoldo Pienovi, constituyeron la sociedad que dio origen a la fábrica de armas Halcón S.A.I. y C.
Dicha empresa comenzó a funcionar en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Contaba, entonces, con un edificio de dos cuerpos. En uno de ellos, se montaron los tornos de estriado, los tornos copiadores para la confección de culatas, las matrices y los soldadores. El edificio poseía también un amplio sótano con túnel para la prueba de pistolas ametralladoras. En el otro cuerpo, se hallaban las secciones de pulido, martinetes, terminado de culatas, pavonado, armado, empaquetado, depósitos, más un stand para la prueba de los rifles calibre .22.
La fábrica contaba, también, con una oficina de proyectos y planificación, donde se confeccionaban los planos de las diferentes armas con las especificaciones de materiales y tolerancias. Allí se realizaban los estudios de costos de fabricación, proceso de manufactura, control de productos, etc. Otra oficina importante era la destinada al control de calidad. La misma contaba con elementos de gran precisión (durómetros, calibres, micrómetros, comparadores, etc.), con los cuales se realizaba el control de todas las piezas que se elaboraban. Cabe destacar, que en su casi totalidad, los sistemas y mecanismos que utilizaban las armas de esta firma eran de diseño propio, acreditados con patentes internacionales.
La empresa construyó la mayoría de sus maquinarias de acuerdo con las necesidades que iban surgiendo en la producción. En realidad, todo se elaboraba en la fábrica: culatas, cañones, resortes, etc.
Durante 15 años, sus directivos mantuvieron la patente exclusiva del “estriado por compresión”. Esta técnica, original de la casa Halcón, servía para ejecutar el rayado de los cañones de sus armas. Para tal acción se requería de cuatro operaciones. La ventaja consistía en otorgar mayor dureza al acero y lograr una superficie más pulida, evitando así el calentamiento de los cañones, teniendo en cuenta la menor fricción producida por el paso de los proyectiles, sobre todo en las armas automáticas.
Las piezas que componían sus ri
fles y ametralladoras eran maquinadas o ejecutadas por tornos o martinetes, salvo los marcos de las pistolas lanzagases, que eran de fundición. Para la confección de las culatas, se utilizaba nogal, originario de las provincias de San Luis y Mendoza. Dicha madera se estacionaba en la misma planta durante cuatro o cinco años antes de que fuesen trabajadas.
La fábrica producía para sus armas, los accesorios complementarios: portacargadores de ametralladoras (abiertos o cerrados), correas de cuero, fundas de lona y cuero para el traslado de rifles, escopetas y pistolas ametralladoras, baquetas y baquetones de hierro y bronce, cepillos de varias clases para limpieza de cañones, anticorrosivos. Inclusive, llegó a fabricar una repisa armero de madera.
Dentro del material bélico que la fábrica concretó en sus instalaciones, podemos mencionar: afustes para el fusil ametrallador Madsen, máquina para cargar cintas de ametralladoras de calibre 12,7 mm, cañones para ametralladoras pesadas, cañones y cargadores para pistolas de calibre 11,25 mm, compensadores de altura para las pistolas ametralladoras Thompson -usadas por la Policía Federal- y cañones y piezas de repuesto, chapa cantonera y guardamanos de plástico, de gran resistencia, destinados a los fusiles FAL de la Fuerza Aérea Argentina. Precisamente, para esta última repartición, construyó bombas de distintos kilajes.
La fábrica, que a finales de los ‘60 pasó a llamarse “Metalúrgica Centro S.C.A.”, fue proveedora de las siguientes reparticiones nacionales: Ejército Argentino, Fuerza Aérea Argentina, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina, Dirección Nacional de Institutos Penales, Policía Federal, policías provinciales de Buenos Aires, Formosa, Mendoza, Tucumán y Salta. También, solicitaron sus productos algunos bancos privados.
Llegada la década del ´70, la fábrica cerró sus puertas. Durante 30 años dejó en el mercado un sello inigualable. Y tan cierto resulta eso, que sus armas eran reconocidas, por su excelencia no sólo en nuestro país, sino también por expertos de todo el mundo.
Finalmente, enumeramos algunos de los materiales producidos a lo largo de su corta existencia: pistolas ametralladoras Halcón modelo argentino 1943, calibre 11,25 mm; modelo aeronáutica argentina 1946, calibre 9 y 11,25 mm; modelo Ejército Argentino 1949, calibre 9 mm; modelo liviano 1957 (ML 57), calibre 9 mm; modelo liviano 1960 (ML 60), calibre 9 mm y modelo liviano 1962 (ML 62), calibre 9 mm.


Pistola ametralladora Halcón, modelo ML57, calibre 9 mm. Capacidad del cargador: 40 cartuchos.
Pistola ametralladora Halcón, modelo ML63, Policia Federal Argentina, ccalibre 9 mm, Capacidad del cargador: 30 cartuchos.

• Pistola ametralladora Halcón, modelo prototipo 1943 Gendarmería Nacional, calibre 11,25 mm, capacidad del cargador: 17 y 30 cartuchos.
• Carabina ametralladora Halcón, modelo Aeronáutica Argentina 1946, calibre 11,25 mm, capacidad del cargador: 30 cartuchos.
• Carabina ametralladora Halcón, modelo Ejército Argentino 1949, calibre 9 mm, capacidad del cargador: 36 cartuchos.
• Pistola ametralladora Halcón, modelo Ejército Argentino 1949, calibre 9 mm, capacidad del cargador: 40 cartuchos

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